Es escuchar cada tic-toc y pensar en vos (como odio mi reloj) y esperarte, y romperme en ochenta pedazos escondiéndome de la desilusión y de la idea de que quizás yo me enamore de vos.
Y no te preocupes corazón, que aunque no lo demuestre porque me haya dado por vencida, en mis sueños no te dejo de amar.

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