Y como te dije, sos raro, tenés miles de actitudes que me sacan de quicio, no te reís tanto como me gustaría y nunca sé con qué me vas a salir. En cambio yo, soy de mucho hablar y soy tan predecible que siempre sabes qué esperar. Sabes con qué mano te voy a acariciar antes de que me pueda mover. Conociste mis movimientos. No sé si agradecerte o mandarte con tu mamá. Parece que soy interesante, pero no me interesa que tengas tantas armas para ganar.Sabes mis por qués y te gusta preguntármelos para ponerme a prueba. Y yo, siempre ilusa y siempre honesta, te contesto con la verdad. Sabías bien por qué de que de lo nuestro nadie se tenía que enterar pero me hiciste decirlo en voz alta, solo para reírte de mí y mis motivos. Al menos me regalaste esa sonrisa, y la risa oculta de que nadie sepa qué hay entre nosotros en realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario