Me preguntó con tono despectivo, sarcástico, en una ofensa disimulada irónicamente “Vos vas a ser abogada?” Y yo contesté, orgullosa de mi orgullo “Sí”. “Entonces serás una muy buena abogada”. Sólo sonreí, pero lo sé. Nací para ser esa clase de escoria. El mal camino es mi camino correcto.

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