introducing me

Yo no he decidido que los domingos sean melancólicos y que no me guste el verano, yo no he decidido ser una chica de invierno que busca y da abrazos siempre que puede.
No puedo dejar de ser extraña, de ir a contracorriente, de perderme entre cualquier atisbo de sonrisa.
Y lo siento pero hoy no puedo aguantar las ganas de llorar.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Mis mundos están separados. Tantos grupos sociales me logran marear. Decían que en la adolescencia había cambios de humor constantes y yo, como siempre, creía que nada me podía afectar.
Se hace algo difícil, más allá de la diversión, hacer cosas que no están bien y mentir luego a mis papás. Es algo extraño dejar a mis amigas de la infancia a un lado y bienvenir a las malas juntas que me logran atrapar sin un mínimo esfuerzo de mi parte por escapar. Y por las noches, mi conciencia no está del todo bien, pero aún así no le doy tanta importancia, solo quiero dormir.
Es gratificante la adrenalina de ir a los lugares que de chiquita no quería pisar, tomar demasiado, incluso hasta fumar. Pero al otro día, siento que la sobredosis de adrenalina me hace un poco mal.
A un momento estoy con mis amigas mirando una película y pidiendo helado como siempre me gustó hacer; pero al siguiente estoy riendo con otras chicas, cayendo al piso porque mis tacos altos a las cuatro de la mañana ya no me pueden sostener. Y los lunes, al llegar a la escuela, mis compañeros critican a todas esas chicas que hacen las cosas mal; yo me sumo a las críticas porque eso es lo que me dice mi razón. Allí no hay alguien que ría más que yo; y en casa mi humor es imposible de aguantar.
La peor parte es cuando estoy sola y me doy cuenta como todo se está mezclando, como estoy yendo de un lado para otro, sin llegar a ningún lugar.

foto de bobmiley en 16/12/10

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